Los vinos gallegos más descarados, en las mejores cartas

En una estrategia de branding, encontrar el nombre adecuado para la marca, no es siempre es fácil. Éste ha de ser original, fácil de recordar y que, sobre todo, provoque una reacción positiva en el consumidor. El nombre, igual que el embalaje, el diseño, el logo o el eslogan, hablan de la marca, y por lo tanto, es necesario tomarse el tiempo necesario para conseguir el mejor de todos, el nombre perfecto.

Los vinos gallegos, han conseguido algo más que un buen nombre, han sido capaces de sacar una sonrisa a los clientes, con unos nombres tan simpáticos y descarados como Fai un sol de carallo, Conas brancas, Súper héroe, A pita cega

Los nombres más originales

Fai un sol de carallo es el nombre del vino más caro de O Ribeiro, y  fue a Marcial Pita al que se le ocurrió: «Estamos hartos de tanto condes de, pago de y condado de… Y es que tienen razón, con tanto título nobiliarios, parece que todos los vinos se llamen igual, y en ocasiones pueden llegar a provocar cierta confusión. Esto constituye, sin duda, una apuesta arriesgada para la bodega, El Paraguas, y su enólogo Felicísimo Pereira, presidente del Consejo Regulador de O Ribeiro, lo sabe, ya que, por norma general, son las marcas más baratas y pensadas para un público más joven, las que tienden a utilizar este tipo de nombres, a fin de llamar su atención. De hecho, Pereira sabe que si aparecen en algunas cartas, es únicamente por ser el vino más caro del Ribeiro.

Fedellos do Couto es una casa de Ribeira Sacra que mantiene una estética casi clásica en sus etiquetas, pero presenta un vino que se llama Conas Brancas, ya que se hace con uvas de ese mismo color.

José Luis Mateo, de Quinta da Muradella, pone los nombres a sus vinos, en relación a su elaboración: Crianza Oxidativa o Candea. Y  el viticultor Alberto Nanclares: Crisopa, Miñato da raña o su Dandelión. Y Roberto Regal llama Papeiros Y Rabudos a una de sus creaciones.

Un viticultor independiente en Valdeorras, José Luis Aristegui, que hace un vino llamado Traste, porque aspira a ser aún más travieso que su etiqueta. «Yo lo que busco son vinos despeinados», afirma este viticultor.

Sketch es un Rías Baixas que se llama así en homenaje a un local londinense, y es una de las creaciones del enólogo más inclasificable, Raúl Pérez, y es rompedor en casi todo, ya que se sumerge a 19 metros de profundidad en una cueva en la ría de Arousa dentro de jaulas durante al menos tres meses. Las botellas salen llenas de algas, de mejillones y de la impronta de un enólogo (al que han nombrado el mejor del mundo), padre de otros nombres descarados como El Pecado o La penitencia.

El enólogo Xosé Lois Sebio, hace su especial homenaje al mundo del rock, como su Salvaxe o su Hush, en homenaje a Deep Purple: «Me acompañó y marcó mi juventud. Hush es además el silencio», dice en su web uno de los primeros en echar mano del cómic para un tinto: Súper héroe.

El nombre de la marca como estrategia

Actualmente, existen en la red generadores de nombres de empresas, que a partir de determinadas palabras clave, logran dar con el nombre ideal, en función de su actividad. Estas herramientas son enormemente útiles al emprendedor o emprendedora, y le ayudan a iniciar su actividad y a mejorar su imagen corporativa.

En España destacan empresas como Empacke, una empresa especializada en el diseño de branding y packaging de sus productos, que trabaja para aumentar las ventas de sus clientes, analizando, creando y cuidando cada marca, ilusionándose con cada proyecto concreto. En  Empacke ofrecen servicios de diseño de etiquetas para productos, desarrollan envases y embalajes (estuches, cajas, bolsas…) y emplean tradicionales y novedosos materiales, convirtiendo los productos de sus clientes en piezas originales y diferentes a los de la competencia, para que llamen la atención y se vendan solos en el lineal.

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