Santa Pola, el pueblo que lo tiene todo

Santa Pola tiene fama de ser un destino de playa y, si bien lo es, también tiene más para ofrecer. No caben dudas de que sus playas son buenas, de que el clima es estable casi todo el año y que tiene un buen paseo marítimo. Sin embargo, quedarse únicamente con ese aspecto es perderse la mayor parte de lo que el pueblo ofrece. Desde un parque natural con flamencos hasta una isla con reserva marina y un castillo con museo en pleno centro.

A tan solo veinte kilómetros al sur de Alicante, Santa Pola es un destino que resulta mucho más interesante de lo que su reputación sugiere. Se trata de un sitio que premia la curiosidad, aunque pueda decepcionar al que llega sin información, no porque no tenga nada que ofrecer, sino porque lo que tiene no siempre está a la vista desde la primera línea de playa.

El parque natural que nadie espera

Pocos visitantes que lleguen a Santa Pola por primera vez esperan encontrar un parque natural de estas características. El Parque Natural de las Salinas de Santa Pola es un humedal protegido, que tiene de importancia internacional por las explotaciones salineras activas que se mezclan con el ecosistema que allí se desarrolla. Como recoge spain.info, es posible avistar colonias de flamencos y otras aves en un entorno de gran riqueza biológica que resulta inesperado para quien llega pensando únicamente en la playa. Hay rutas señalizadas de baja dificultad y puntos de observación distribuidos a lo largo del recorrido, accesibles para todo tipo de visitantes, incluidas familias con niños pequeños. Allí se encuentra el Museo de la Sal, en donde se explica el proceso de extracción y la historia de las instalaciones salineras.

Es una visita que sorprende incluso a quienes no tienen interés previo por la ornitología, sobre todo en los meses de invierno, cuando los flamencos son más numerosos y el paisaje tiene una quietud que en verano se corta a causa del turismo. La primavera suma el atractivo de ser la época de mayor reproducción entre varias especies de aves, por lo que se suele ver una mayor actividad y una mayor presencia de polluelos, haciendo que el paseo sea mucho más encantador para los niños.

El castillo, la historia y la isla

En el centro del casco urbano se encuentra el Castillo-Fortaleza de Santa Pola, construido en el siglo XVI por orden de Felipe II para defender la costa de los ataques piratas. Su planta cuadrada con baluartes y torres da paso a un patio de armas donde actualmente se alojan el Museo del Mar, el Museo de la Pesca y una sala de exposiciones. Se trata de un conjunto bien restaurado que combina historia militar, arqueología local y etnografía marinera en un espacio compacto y fácil de visitar. El acceso es libre y gratuito, convirtiéndolo en una parada casi obligada para quien se encuentra paseando por el centro del pueblo.

La Isla de Tabarca es la única isla habitada de la Comunidad Valenciana, contando con apenas un centenar de residentes permanentes. Desde el puerto de Santa Pola parten los barcos que conectan con ella durante todo el año, aunque con mayor frecuencia y variedad de horarios en temporada alta. Sus murallas del siglo XVIII, sus calles estrechas y el agua transparente de la reserva marina que la rodea logran crear una sensación de calma difícil de encontrar en otros puntos del litoral alicantino, sobre todo en la temporada de verano. Gracias a que el entorno marino está protegido como reserva, la visibilidad del agua y la riqueza de fondos convierten a la isla en uno de los mejores lugares de la Comunidad Valenciana para practicar snorkel, sin necesidad de contar con material especializado ni experiencia previa.

La gastronomía que da el mar

La tradición pesquera de Santa Pola se puede apreciar en su cocina. La lonja sigue activa y muchos restaurantes trabajan con las capturas del día, lo que marca una diferencia real en la frescura del producto. Como señala Barceló, entre los platos más representativos figuran el caldero de pescado, el blanquillo de rape, el guiso de sepia y los arroces marineros, especialmente el arroz a banda con ali-oli. Los salazones (mojama, hueva y bonito) son otra marca de identidad ligada directamente a la actividad salinera de la zona. Por su parte, las quisquillas son, probablemente, el producto local que más difícil resulta de encontrar fuera del municipio, al menos con la misma calidad que el de allí. Por último, el vino producido en las comarcas del interior alicantino completa la mesa, que difícilmente decepcione a los visitantes que disfruten d la buena comida.

Cómo llegar y cómo moverse

Santa Pola no tiene estación de tren propia, con lo que la mayoría de quienes llegan desde fuera de la provincia lo hacen en coche de alquiler o en taxi desde el aeropuerto de Alicante, que, según los datos de Alicante Extra, cerró 2024 con más de 18,3 millones de pasajeros, con una amplia mayoría de visitantes de Reino Unido, Países Bajos y Alemania. Como la distancia entre el aeropuerto y Santa Pola es de apenas quince minutos en coche, muchos turistas comienzas su viaje allí. Esto se puede corroborar a partir de los datos dados por Taxi en Santa Pola, desde los que se explica que los traslados desde el aeropuerto hacia Santa Pola y Gran Alacant han crecido de forma sostenida en los últimos años, principalmente con pasajeros del norte y centro de Europa.

Para quedarse más de un día

Santa Pola funciona bien como escapada de un solo día desde Alicante o desde cualquier punto de la Costa Blanca, pero quien se queda más tiempo descubre que hay suficiente para llenar dos jornadas completas sin forzar el itinerario. El faro y el cabo, con vistas al mar abierto y a la isla, son una parada que merece la pena, aunque sea solo por el paisaje. El paseo marítimo, el puerto deportivo y la lonja completan una propuesta que, en otoño e invierno, cuando el pueblo recupera su ritmo cotidiano y la gastronomía está en su mejor momento, resulta especialmente recomendable. Se trata de un pueblo que, sin lugar a dudas, tiene mucho más de lo que muestra a primera vista.

También le puede interesar

Santa Pola, el pueblo que lo tiene todo

Santa Pola tiene fama de ser un destino de playa y, si bien lo es, también tiene más para ofrecer. No caben dudas de que sus playas son buenas, de que el clima es estable casi todo el año y

noticias destacadas

Noticias más comentadas

Subscribite

No te podes perder nuestras noticias empresariales

Siguenos

galeria

Scroll al inicio