El trastorno afectivo estacional: el mal del norte

Los psiquiatras en Alicante y Almería tienen menos trabajo que los psiquiatras de Galicia y la cornisa cantábrica. No, los habitantes del noroeste no están más locos que los del sur y el Levante. Ni mucho menos. Pero sí cuentan con factores adversos que pueden incidir de manera negativa en su estado de ánimo. ¿Quién no ha oído mencionar que los índices de suicidio en el civilizado norte de Europa son mayores que en el destartalado sur a causa del clima? Si bien es una afirmación que pertenece más al campo de la leyenda urbana que al de la realidad, sí es cierto que la meteorología afecta de manera directa al estado de ánimo de las personas. Y que un clima donde predomina el tiempo nublado y cuenta con pocas horas de insolación es un importante caldo de cultivo para afecciones del estado de ánimo las cuales, unidas a otros múltiples factores, pueden derivar en patologías psicológicas de gravedad variable.

Uno de los casos más populares es el del trastorno afectivo estacional o TAE. El TAE se refiere a una modalidad de depresión psicológica que tiene lugar en unaDepre época determinada del año, por lo general, los meses invernales. Es decir, aquellos que coinciden con las bajas temperaturas, las precipitaciones frecuentes y los cielos encapotados. Respecto a las causas que desencadenan el trastorno afectivo estacional, se relacionan directamente con esta atmósfera climática y, además, con el alargamiento de los periodos nocturnos que se produce en invierno. El paciente no suele comenzar a sentir sus efectos hasta la adolescencia o ya en el periodo adulto y, como el resto de cuadros depresivos, tiende a afectar de manera más aguda a las mujeres que a los hombres.

Del mismo modo, los síntomas del trastorno afectivo estacional son parejos a los de la depresión y presentan formas variables. Entre ellos, destacan la sensación de vacío y desesperanza, el aumento del apetito y el correspondiente aumento de peso, la somnolencia, la falta de energía y la pérdida de capacidad de concentración, la ausencia de interés por el trabajo y por las aficiones habituales, la lentitud de movimientos, el aislamiento social, la tristeza y la irritabilidad. En contados casos, indica el Instituto Nacional de la Salud Mental, pueden aparecer incluso pensamientos de muerte y deseos de suicidio. En este sentido, el trastorno afectivo estacional algunas veces se puede agravarse hasta configurar una depresión prolongada o un trastorno bipolar. Como es natural, estos síntomas suelen percibirse de manera más intensa a medida que se acercan los meses de invierno y la noche gana minutos al día.

A pesar de que no existe un examen específico que determine que el paciente sufre en concreto un trastorno afectivo estacional, la indagación en los antecedentes de los síntomas, así como distintos análisis físicos y sanguíneos que ayuden a descartar otros trastornos similares, pueden llevar al facultativo a diagnosticar este mal. En cuanto al tratamiento a seguir, la combinación de fármacos antidepresivos y la psicoterapia pueden resultar un remedio efectivo. Además, la adopción de una serie de hábitos diarios contribuyen a paliar por sí mismos sus efectos, como dormir de manera suficiente y regular, mantener una dieta saludable, hacer ejercicio con frecuencia, concentrarse en actividades placenteras, controlar la ingesta de medicamentos y sus efectos secundarios y conocer los síntomas del empeoramiento de la depresión. Por supuesto, prescindir del alcohol y las drogas es fundamental, al igual que procurar rodearse de personas cariñosas y positivas en las que depositar confianza y transmitir las preocupaciones lógicas del proceso.

La receta de fototerapia es una medida en boga actualmente. La fototerapia emplea una lámpara de luz brillante (negatoscopio) que hace las veces del sol y su tratamiento comienza antes de que los síntomas de la enfermedad se manifiesten en el paciente, ya durante el otoño. Una práctica común es, a primera hora, sentarse durante unos treinta minutos y a una distancia de alrededor de 60 centímetros del negatoscopio para simular la percepción del amanecer. Requiere permanecer con los ojos abiertos, aunque siempre sin mirar la luz de manera directa. Así, los síntomas de la depresión mejoran después de tres o cuatro semanas de tratamiento, aunque también contempla efectos secundarios como los dolores de cabeza o la fatiga ocular.

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